Al fondo de la calle de Manzanares, en la esquina con Circunvalación, sobrevive, una de las siete ermitas que construyó Hernán Cortés.
La capillita, como le dicen las religiosas de la orden de las Carmelitas quienes cuidan de ella, está dedicada al Señor de la Humildad, figura de la época colonial que presenta al divino maestro, momentos después de ser juzgado y condenado por el pretor romano Poncio Pilatos, por lo que la escultura muestra a Cristo ya coronado de espinas, con una caña por cetro y que espera el momento de ser conducido al calvario.
Pocos son los datos que se tienen de la ermita, cuyo pequeñísimo altar con adornos dorados, muestra también imágenes de la Virgen María y el Señor San José, quienes flanquean a Cristo en ese trance difícil, ya sentenciado a muerte.
Todos los días 6 de agosto, es la fecha es la fiesta grande, que como toda capillita, tiene la ermita del Señor de la Humildad.
Ese día, frente a su explanada pequeña, sus fieles, trabajadores y vecinos del rumbo pagan la fiesta, los “concheros” llegan a bailar sus danzas prehispánicas y el lugar se llena con el olor a copal y a la imagen del Señor de la Humildad lo visten con una capa de terciopelo, la cual conservará por un tiempo y queda listo para ser adorado.
Finalmente, los demás días del año al Templo amueblado con seis bancas pequeñas llegan todo tipo de católicos del rumbo, cargadores, boleros, sexoservidoras y uno que otro “chinero”, quienes piden humildemente por el perdón de sus pecados y una que otra muerte que cargan en su conciencia, sobre todo estos últimos.


Que bueno que esta ermita de la Merced, les guste y nos acerque más a Dios, día a día.
This is a very beautiful chapel, with incredible history.
Thank You
gracias por eta concisa explicación de este templo, gracias por promover el acercamiento
a Dios a traves de esta pagina y foto y explicación.
Padre Eugenio Garcia