San Juan Evangelista de El Greco, 1609

San Juan Evangelista es una obra de El Greco, realizada en 1609 durante su último período toledano. Se conserva en una de las salas del Museo del Prado de Madrid. Llegó al Museo en 1921, desde la colección privada de César Cabañas Caballero.

Es una obra muy similar a la que se encuentra en la catedral de Santa María de Toledo. Destaca el fondo nebuloso que resalta la figura en medio cuerpo del apóstol san Juan, quien porta un cáliz con un dragón, lo que alude a la copa envenenada que se le hizo beber en prisión, de la que salió indemne. El carmesí y el verde amarillento enlazan la obra con el Manierismo. Es una obra de factura rápida y esbozada, basada en los conceptos de luz y espiritualidad reinantes en la obra del cretense.

En el caso de esta obra San Juan aparece como un joven, vestido con una túnica verde y un manto rojizo, colores con los que suele aparecer representado y ante uno de sus característicos fondos grisáceos con nubes, señalando con su mano izquierda, sumamente expresiva, el cáliz con una serpiente que sostiene en su diestra.

El Greco lo representa en actitud de diálogo, probablemente con otro apóstol, mientras ofrece un cáliz del que sobresale un líquido que toma forma de dragón

Esta iconografía se debe a que Aristodemus, el sumo sacerdote de Diana en Efeso, lanzó un reto a San Juan para que bebiese de una copa que contenía un líquido envenenado. El Apóstol tomó el veneno sin sufrir daño alguno y, a raíz de aquel milagro, convirtió a muchos, incluso al Sumo Sacerdote.

.